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Estudio publicado en CD en 1999 por Laboratorios Esteve con el título
PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN
bajo la dirección del
Dr. Turón

fascículo 11

LA BULIMIA NERVIOSA
El síndrome bulímico es un trastorno que se caracteriza por un modelo de alimentación anormal, con episodios de ingesta voraz seguidos por maniobras para eliminar las calorías ingeridas. Tras el episodio el sujeto se siente malhumorado, con tristeza y sentimientos de autocompasión o menosprecio. Entre los episodios bulímicos la alimentación puede no ser normal, puede estar fuertemente restringida o en un perpetuo ciclo de atracones y vómitos.
Este trastorno tiene mayor incidencia en mujeres occidentales, de 19 a 25 años, y de cualquier nivel socio-cultural.

CLÍNICA DE LA BULIMIA NERVIOSA
Alteraciones conductuales
El paciente bulímico presenta en general una conducta desordenada, al principio con la alimentación, más adelante también en otros aspectos de su vida. El patrón de conducta relativo a la alimentación es desordenado e imprevisible, al contrario que la anoréxica cuyo patrón de conducta alimentaria es ordenado y previsible.

Los atracones varían de frecuencia en función del estado de ánimo, y la disponibilidad y los alimentos ingeridos durante la crisis bulímica no obedecen a preferencias especificas y sí más a condiciones circunstanciales, las conductas de purga no son regulares y los temores a ganar peso, o la percepción alterada de la figura se supeditan al estado de ánimo u otras circunstancias ambientales.

Conductas de purga
Tras las comilonas las bulímicas son conscientes, más si cabe que el resto del día, que aquella comida les hará ganar peso; esta posibilidad es inaceptable, les provoca ansiedad y temor que solventan rápidamente por el método de eliminar lo ingerido a través del vómito, el abuso de laxantes, los diuréticos o el ejercicio excesivo.

La conducta más frecuente es la del vómito, y menos el uso de diuréticos, se suelen asociar los vómitos con los laxantes y /o el ejercicio físico. Sin embargo para la mayoría de las bulímicas este método no suele ser una medida muy efectiva por la propia inconstancia de estas pacientes.

Alteraciones cognitivas
La paciente bulímica al igual que la anoréxica presenta pensamientos erróneos en relación a la comida, peso y figura. El rechazo a la posibilidad de ser obesas es una actitud común en ambas patologías.

Algunas pacientes proceden de la anorexia nerviosa al cronificarse el trastorno y evolucionar hacia la bulimia, pasan de un control estricto de la dieta a un control intermitente, aparecen atracones y conductas de purga, los atracones al principio pueden contar con el beneplácito de la familia que por fin las ve comer, más tarde se confirma desgraciadamente que los nuevos síntomas son tanto o más alarmantes que la anorexia nerviosa.

Se puede decir que en la anorexia son consecuentes las conductas con las cogniciones, "no quiero engordar, no como", mientras que en la bulímica no ocurre así, favoreciendo la aparición de sentimientos de fracaso y de impotencia que marcarán de forma indeleble el carácter y la personalidad de estas enfermas.

Al igual que las anoréxicas tienen conocimientos erróneos en relación a la dietética, reelaboran estos conocimientos a la luz de sus temores y deseos, pero lo dramático es que mientras la anoréxica es consecuente con estos errores dietéticos la bulímica no lo es, se atraca con aquellos alimentos que mas teme y rechaza, y sus pensamientos alterados con respecto a la fisiología se contradicen de una forma mas radical e incongruente que en la anorexia.

Psicopatología asociada
Aquellas pacientes que desarrollan un trastorno de la alimentación de tipo bulímico presentan en la mayoría de los casos una rica psicopatología asociada, la depresión es el trastorno que más se ha relacionado con la bulimia; sin embargo, también las pacientes bulímicas puntúan alto en las escalas de ansiedad.

Depresión
Los estudios psicopatológicos en pacientes bulímicos, los marcadores biológicos y los estudios familiares ponen de manifiesto la relación entre trastornos afectivos y bulimia nerviosa. Está abierta la discusión sobre si esta depresión es primaria, relacionada directamente con la bulimia, incluso si la bulimia es la manifestación de un trastorno afectivo subyacente o si tan solo se trata de una depresión secundaria al trastorno de la alimentación y a todo su cortejo sintomático.

Ansiedad
Podemos considerar que la conducta bulímica cursa en forma de crisis. Estos episodios agudos de ingesta y vómitos están siempre acompañados de un estado emocional de tipo ansioso.

Antes de la crisis de pérdida de autocontrol y en el preludio del atracón la paciente bulímica puede notar un sentimiento de excitación, tensión, angustia y un deseo irrefrenable por comer; estas pacientes reconocen e insisten en considerar a la ansiedad como la emoción que acompaña a la conducta de descontrol. En otras ocasiones nos dicen que es la ansiedad la que las lleva al atracón.

Complicaciones médicas: físicas y psíquicas
Hay una sintomatología general que se puede presentar en la mayoría de las pacientes bulímicas, esta sintomatología es inespecífica y "a priori" no permite la identificación del trastorno por estos síntomas. La apatía, fatiga, irritabilidad y el cambio del ritmo del sueño, se pueden añadir a la pérdida del rendimiento laboral o escolar y el abandono del cuidado de la persona. Si exploráramos a las pacientes en estos primeros estadíos de la enfermedad ya podríamos apreciar la existencia de una ligera distensión abdominal con estreñimiento, hipertrofia de las glándulas parotídeas, pérdida del esmalte dental, edemas en extremidades y abrasiones en el dorso de las manos si es que las pacientes se provocan el vómito. Las características de la conducta alimentaria y de la purga darán diferentes complicaciones médicas, las complicaciones debidas a los vómitos o al abuso de diuréticos o laxantes no serán esencialmente diferentes de las que puedan presentarse en la anorexia nerviosa con esas mismas conductas.

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