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Estudio publicado en CD
en 1999 por Laboratorios Esteve con el título
PREVENCIÓN DE LOS TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN
bajo la dirección del Dr.
Turón
fascículo 8
PREVENCIÓN EN LA ANOREXIA NERVIOSA.
Las medidas de una política de prevención deberán incidir en todos y cada uno de los factores que se considera ejercen una acción etiológica, condicionante o perpetuante en la AN, especialmente aquellos que son comunes a un gran porcentaje de la población.
Estos programas preventivos se dividen en tres niveles. La prevención primaria atiende a los aspectos que condicionan el desarrollo de la enfermedad reduciendo su incidencia. La secundaria facilita las intervenciones encaminadas a reducir el tiempo entre el diagnóstico del trastorno y el inicio del tratamiento y su buen resultado. Finalmente la prevención terciaria atiende a eliminar o reducir alguno de los síntomas o complicaciones graves de la enfermedad.
PREVENCION PRIMARIA
Esta es la mejor forma de prevención, su papel radica en una acción directa para la reducción de la incidencia del trastorno. Aunque no se conozcan en profundidad los factores que desencadenan la enfermedad sabemos que hay unos que han sido comunes a gran parte de las pacientes: la sumisión a los estereotipos culturales, la reducción de la dieta, el deseo de ser delgadas y la desinformación dietética, son rasgos comunes en la mayoría de las anoréxicas. Un programa de prevención primaria abordará los aspectos siguientes:
1.1 Información
No hay un buen conocimiento de la enfermedad y de sus riesgos. Esta información deberá ser dirigida en primer lugar a los sujetos de riesgo, y a sus familias, en segundo lugar a la población en general. El lugar donde se debe ejercer esta prevención deberá ser el hogar, el colegio y la universidad.
1.2 Modificación de conductas precursoras de la enfermedad
Una acción más específica de la prevención primaria está en desarrollar programas que incidan en la corrección de aquellas conductas que se ha demostrado son precursoras de los trastornos alimentarios. La conducta a corregir más frecuente es la que establece que estas niñas o adolescentes varíen la dieta por motivos no claramente justificados o se inicien en dietas restrictivas, a espaldas o con la anuencia familiar, con la finalidad hipotética de mejorar su figura.
1.3 Identificación de los grupos de riesgo
Mediante cuestionarios (EAT-40, EDI, BITE), se pueden detectar aquellos sujetos que están en situación de padecer la enfermedad, sobre este grupo de riesgo deberá incidir un paquete de medidas que pueden ir desde la desde la información al seguimiento, intentando evitar la eclosión del trastorno.
Estos grupos de riesgo suelen tener problemas con la aceptación de su figura, forma, peso y tamaño, pero sólo una minoría será la que cumpla criterios diagnósticos, por lo que es de gran interés detectar precozmente este grupo y trabajar con él.
1.4 Acción sobre los estereotipos culturales y el "Body Business"
Son intervenciones encaminadas a sensibilizar a la población del riesgo de la actual presión cultural dirigida a potenciar los aspectos estéticos, la promoción de una figura inalcanzable para muchas adolescentes, la vinculación de la belleza física con el éxito y sobre todo intervenir en la exigencia de un control sobre el llamado "Body Business". La pretendida consecución de un cuerpo atractivo mueve grandes intereses económicos, las formas para conseguirlo son muy variadas y no todas son las correctas, algunas incluso son claramente perjudiciales para la salud.
1.5 Educación escolar
Prevenir los trastornos de la alimentación especialmente la anorexia nerviosa puede significar la obligación de establecer medidas muy tempranas; programas de educación alimentaria en las escuelas son un buen medio para prevenir los trastornos de la alimentación, se ha observado que si se reduce el número de personas jóvenes que hacen dieta de forma innecesaria se reduce la incidencia de anorexia nerviosa.
CONDUCTAS SINTOMÁTICAS DE RIESGO
Las conductas de riesgo son aquellas que si se realizan con cierta regularidad pueden acarrear la aparición de una anorexia o bulimia nerviosas. Si observáis algunas de estas conductas en algún familiar o compañero advertirle del riesgo de anorexia o bulimia.
CUESTIONARIOS
¿CREES QUE TIENES ALGÚN PROBLEMA CON LA ALIMENTACIÓN, EL PESO Y LA FIGURA?
A continuación leerás una serie de cuestionarios que hacen referencia a aspectos relacionados con la comida. Intenta responder a ellos siendo lo más franco posible. Estos cuestionarios no tienen ningún valor diagnóstico ni sirven para cuantificar el grado de un trastorno de la conducta alimentaria si es que existiera. Únicamente sirve de orientación.
ANOREXIA NERVIOSA
Las pacientes:
Se niegan a mantener un peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal que le corresponde por edad y estatura.
Tienen un miedo intenso a ganar peso aunque estén por debajo de su peso normal.
Ven su silueta más gruesa de lo que realmente está.
Menstruación irregular o falta completa de la regla.
Se dividen en dos subtipos:
BULIMIA NERVIOSA
Se caracteriza por la presencia de:
- Ingesta exagerada durante largo tiempo (hasta dos horas).
- Sensación de no poder parar de comer o no poder controlar el tipo o la cantidad de comida que se está tomando.
Se dividen en dos subtipos:
2. PREVENCION SECUNDARIA
Este tipo de medidas están encaminadas a reducir el tiempo entre la aparición del trastorno y el inicio del tratamiento.
Para una correcta prevención secundaria debemos valorar los siguientes aspectos.
2.1 Diagnóstico precoz
Cuando la pérdida de peso alarma a las familias que también han observado la presencia de amenorrea, peculiaridades en la alimentación y preocupación por figura y el peso, acostumbran a llevar a la muchacha al médico. En ocasiones el tratamiento correcto se demora no tanto por un diagnóstico incorrecto como por la pretensión de resolver el problema desde una vertiente estrictamente somática.
2.2 Tratamientos correctos
En muchas ocasiones se demora el proceso de curación no porque la paciente no se inicie en tratamientos para la anorexia sino porque éstos no son los adecuados o son insuficientes.
Una auténtica prevención secundaria comienza cuando se inicia un tratamiento efectivo que atienda a las diferentes áreas comprometidas: dieta, peso, figura, cogniciones y relaciones interpersonales.
2.3 Dispositivo asistencial eficaz
Los recursos actuales para tratar los trastornos de la alimentación son más bien escasos, la eclosión de esta patología, con caracteres casi epidémicos, ha puesto de manifiesto que los dispositivos de salud mental no han sido capaces de adecuar dispositivos eficaces para asumir y tratar a todas estas pacientes. La formación de equipos multidisciplinarios, la atención hospitalaria a estas pacientes y la creación de hospitales de día son temas pendientes en la mayoría de los hospitales del Estado.
Pero incluso en la circunstancia de estar resueltos estos problemas la prevención secundaria se enfrenta a otros obstáculos:
a/ Las pacientes y sus familias no consideran los síntomas de la anorexia nerviosa como algo preocupante o severo.
b/ Algunas personas y algunos dispositivos asistenciales no consideran que este problema sea suficientemente severo como para precisar una atención especial.
c/ Las conductas de ayuno y purga pueden ser ocultadas por la paciente retrasando la atención médica.
d/ Algunos facultativos únicamente atienden a los problemas físicos con medidas parcialmente eficaces.
e/ Hay pacientes y familiares que pueden manifestar miedo al tratamiento: A las técnicas, al ambiente hospitalario y prevención a los psiquiatras o psicólogos.
Las soluciones a estos problemas están por el momento basados en tres puntos esenciales:
1/ Una correcta información a los profesionales.
2/ Formación de equipos multidisciplinarios.
3/ Creación de centros específicos.
3. PREVENCION TERCIARIA
La idea de practicar una prevención terciaria no se considera habitualmente en los trastornos de la conducta alimentaria.
Por razón de la novedad del trastorno o por considerar que éste, en último término, se puede resolver favorablemente con el tiempo, ha hecho que los profesionales no se hayan planteado aún que hay un grupo importante de pacientes crónicas, refractarias al tratamiento a las que se puede ofrecer una prevención terciaria de sus síntomas más graves y de sus complicaciones más severas.
Algunas familias después de repetidos intentos de tratamiento de su hija se pueden sentir fracasados aceptando con fatalidad la inexorable y tórpida evolución de la enfermedad, en estos casos mejor que esperar el fatal desenlace o una cronificación con un riesgo siempre presente, es plantearse que dado que la enfermedad no tiene visos de curación será bueno pactar la supervivencia y calidad de vida con la paciente.
Evitando la caquexia extrema, los desequilibrios electrolíticos, el riesgo autolítico y las complicaciones por déficit inmunitario se favorece la supervivencia. Si al mismo tiempo se aceptan algunas conductas y se pactan otras, el marco familiar no se deteriora y la paciente y su familia podrán vivir en mejores condiciones.
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